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by • 18 mayo, 2017 • CuentosComments (0)161

Sensaciones en Mi Piel

Gabriel Gamar

Ella se empezó a meter debajo de mi piel.

Poco a poco fui sintiendo como su pequeño cuerpecito iba abultando la corteza.

Se fue moviendo lentamente de un lado a otro, pasando de mis pies a mis rodillas y de ahí a mis brazos y mis manos, mi pecho y hasta mi cara.

Con asombro vi su figura moviéndose debajo de mis poros.

No sé cómo pudo ella hacer esto.

Aún no me imagino cómo logró introducirse en mí sin que yo lo notara.

No sé si lo hizo a través de un oído o de mi boca.

No, no pudo ser por mi boca, porque nunca me ha besado.

O quizá haya sido por el orificio más oculto de mis ojos, porque mis ojos sí que la han mirado.

Mi mente no alcanza a comprender su actitud.

¿Acaso hay algún pasadizo secreto en alguna parte de mi cuerpo que yo no haya logrado encontrar?

Seguiré pensando…

Un ligero cosquilleo me hace sonreír.

Tal parece que ella ha dado un gran salto y ha pasado de mi pecho a mi cabeza.

Con qué rapidez se mueve.

Pero, quizá tendré oportunidad de alcanzarla y atraparla, para llevarla otra vez poco a poco y lentamente hacia la salida, o hacia la entrada, para tomarla con mis manos y palparla con caricias suavemente.

Y tal vez, con esas caricias logre que me diga lo que piensa y lo que siente estando donde ahora está.

…Qué triste estoy, ella se ha salido de su escondrijo, no sé cómo pudo esto suceder.

Aunque estuve vigilando todas y cada una de las posibles salidas, creo que salió de mi cuerpo tal como había entrado y sigilosamente se alejó de mi lado.

Ella se ha marchado para siempre y ya no volveré a ver su pequeño cuerpo abultado debajo de mi piel.

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